Yodfat le propone una aventura poco conocida que no querrá perderse si es aficionado a la historia romana y lector de Josefo, cuyas inmortales descripciones nos han hecho revivir el Templo, Jerusalén, Massada, Cesarea y, por supuesto, esta ciudad de las montañas de Galilea, a la que llamó Jotapata.
Fue aquí donde Josefo, que fue general durante la Gran Revuelta de los judíos (66-70 d. C.) antes de ser su cronista, fue capturado por los romanos. Desde lo alto del monte cobra vida la rica descripción que hizo Josefo de este paraje y de la batalla.
Las cuevas y aljibes de Yodfat (cuidado, ya que no todos están señalizados) tuvieron su papel en la dramática historia que nos relata Josefo sobre su propia captura y el pacto de suicidio al que dio lugar. En la cara norte del monte quedan vestigios de la muralla romana. Desde esta colina y por el camino que lleva a ella se pueden contemplar hermosas vistas, con bosques de robles y algarrobos, olivares y pinares del Fondo Nacional Judío.
Un cartel en inglés y en hebreo señala el desvío para salir de la carretera 784 al sur de la moderna Yodfat hacia una pista de grava. Ésta última tiene de 2 a 3 km de largo y le conducirá hasta un bosque desde el cual se puede subir al Tel Yodfat.
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