La Iglesia Etíope ofrece una encantadora isla de tranquilidad a 10 minutos a pie al norte de la Carretera de Jaffa en el bullicioso centro de Jerusalén, y constituye un reducto vivo de sabiduría y fe bíblica. El león que adorna su puerta es el símbolo de esta comunidad, según la cual los cristianos etíopes descienden de la reina de Saba y del rey Salomón, que entregó a ésta una bandera con la efigie de un león de Judá cuando ella visitó Jerusalén (1 Reyes, 10:1-10). Esta iglesia fue construida en 1893 por el emperador etíope Johannes I. Quería que su pueblo tuviera presencia en la Jerusalén moderna, aparte de su iglesia cercana al Santo Sepulcro. Los visitantes se quitan los zapatos antes de entrar en esta iglesia, rodeada por un jardín con sombra. El altar está en el centro, y se puede mirar pero no tocar al recorrer su estructura abovedada con lámparas colgantes y pinturas y observando cómo reza la comunidad en las horas establecidas