Se cree que Kursi, situada en la tierra de los gadarenos, en la costa oriental del Mar de Galilea, es donde Jesús expulsó a los demonios mediante una piara de cerdos que se arrojaron al vacío desde un precipicio sobre el lago (Mateo, 8:28-34; Marcos, 5:1-17; Lucas, 8:26-37). Su redescubrimiento y restauración constituyen un interesante capítulo de las peregrinaciones cristianas a Tierra Santa.
Al igual que otros lugares, como Betsaida o Corozín, este enclave también cayó en el olvido hace muchos siglos, cuando viajar era mucho más difícil que en la actualidad.
Los diversos nombres que el Evangelio asigna a este paraje no hicieron sino aumentar la confusión sobre su emplazamiento. Sin embargo, durante la construcción de una carretera hace unos 30 años salió a la luz un mosaico y, como más tarde averiguaron unos arqueólogos israelíes, surgió una hermosa iglesia del suelo. También descubrieron que los cristianos bizantinos habían construido una gran torre en torno a un “precipicio” adyacente.
Recordando un antiguo nombre judío de este lugar que era similar al que aparecía en el Evangelio, los expertos llegaron a la conclusión de que aquí debía de ser donde se produjo el milagro de la piara de cerdos. Los visitantes pueden ahora leer lo que sucedió en el lugar donde posiblemente se produjo, visitar la iglesia y subir al precipicio para tener unas hermosas vistas del Mar de Galilea.