Esta iglesia refleja mucho de la historia rusa, ya que fue construida en 1895 por el zar Alejandro III en memoria de su madre María Alexandrovna, y recibió el nombre de su santa patrona, María Magdalena. Con sus siete magníficas cúpulas doradas en forma de cebolla, al estilo de las iglesias de Moscú del siglo XVI, constituye uno de los lugares sagrados más conocidos de la ciudad. Lo más impresionante de esta visita son sus hermosos jardines y las vistas sobrecogedoras de la Puerta Dorada, enmarcada por cipreses y olivos.